Ignacio Agustí: 19 de julio: La ceniza fue árbol 4

 


19 de julio es la cuarta entrega de la pentalogía La ceniza fue árbol (Mariona Rebull, El viudo Rius y Desiderio son las tres anteriores). Ignacio Agustí es un auténtico maestro, de nuevo, imbricando la ficción con la Historia. La pobre impresión que me dejó Desiderio me ha hecho tardar dos años en continuar con esta interesante serie literaria. De hecho fue al terminar Los mercaderes (Primera memoria, Los soldados lloran de noche, La trampa), cuando pensé que, si había acabado aquella trilogía, no había motivos para dejar a medias la pentalogía de Agustí. [Otra cosa será que continúe Los cipreses creen en Dios; en la estantería tengo los dos tomos siguientes mirándome de reojo…]

En 19 de julio (1965), Agustí demuestra su maestría interconectando varias historias que nos permiten hacernos una idea de cómo vivieron diferentes estratos sociales aquellos meses anteriores al inicio de la Guerra Civil. Aunque el protagonista principal sigue siendo Desiderio y su desgraciado matrimonio, su padre Joaquín y su hijo Carlos juegan también un papel importante: tanto uno, el abuelo, como representante del mundo que queda atrás, como el otro, representante de un futuro esperanzador (estudia en Suiza), influyen en el presente que protagoniza Desiderio. Agustí aprovecha estas relaciones como eje central de la novela (y pentalogía), como un centro de atención clásico en las relaciones sentimentales-matrimoniales y extramatrimoniales. Al mismo tiempo se nos presentan las vidas de algunos trabajadores de la fábrica de tejidos de la familia Rius. Así podemos ver cómo la lucha sindical (presente en todos los libros) se aproxima a los movimientos anarcosindicalistas. También conocemos amigos burgueses de la familia que desempeñan papeles políticos en las instituciones catalanas y somos testigos de la declaración de independencia y cómo se solucionó entonces por el gobierno central. Y por supuesto se nos narran las elecciones y movimientos políticos que ocurrieron a lo largo de la Segunda República.

En casi todo el libro apreciamos la equidistancia (o no posicionamiento) del narrador. Solo en las últimas páginas, descubriendo el porqué del título, notamos que Agustí justifica el alzamiento como la única salida frente a lo que se nos presenta como una “revolución anarquista” (más que comunista) que los trabajadores de toda España estaban conformando ante la incapacidad absoluta del gobierno republicano presidido por Azaña por solucionar los problemas sociales del país.


Comentarios

Entradas populares