Sebastián Juan Arbó: Sobre las piedras grises
Encantado como estaba con la lectura de Melancolía de la resistencia, fui a París Valencia a comprar otro libro de Krazsnahorkai. Echando un vistazo a los libros de ocasión vi esta novela de Sebastián Juan Arbó publicada por Orbis en la colección Grandes autores españoles del siglo XX. Arbó tiene gran parte de su producción en catalán. Pero con esta obra ganó el Nadal en 1948. ¡Qué interesantes colecciones publicó Orbis en los años ochenta y noventa! Por cierto, 31 € me costaron los dos libros. Un euro solo me costó este, de ocasión. Alucinante estos precios... Y no lo digo por el de Arbó, no. Ya sabemos lo que cuesta hacer un libro... Pero, uff. Prohibitivo el libro nuevo...
Y, como en otras ocasiones, la vida nos depara buenas lecturas cuando menos te lo esperas.
Arbó destacó como escritor en catalán. Quizás por eso este premio Nadal lo miraba yo de reojo. Y seguramente por esta misma razón me ha gustado de manera especial esta novelita, me atrevo a decir, de cierto aroma galdosiano. Porque Arbó nos presenta a un pobre hombre, funcionario, apocado, vergonzoso, cobarde, que, paradójicamente, se desvive por ayudar a quien se lo pide; sea este último una persona verdaderamente necesita o un sinvergüenza conocedor de la extremada bondad de Juan Bausá. (Aunque el que conozca El amigo manso o El doctor Centeno me dirá que no tiene nada que ver, a mí me ha recordado en algo aquellas novelas del inmortal Galdós).
No obstante, cierto que estamos muy lejos de la época de aquellas grandes obras de Galdós. Teniendo en cuenta el año en el que se publica Sobre las piedras grises, me da la sensación de que Sebastián Juan Arbó consiguió engañar a todos hablando de esa misma época trasladada justo a los años anteriores y posteriores al advenimiento de la Segunda República española. Así el pobre Juan Bausá será humillado y maltratado de forma especialmente cruel por los superiores a partir del gobierno republicano. E incluso un personaje especial como un joven terrorista que asociamos al movimiento anarquista, se arrepiente y decide emigrar a Argentina para olvidar el pasado y empezar una nueva vida.
Puede que no haya sido en absoluto la intención de Arbó retratar la situación de España tras la Guerra Civil. Pero somos los lectores los que damos vida e interpretamos lo que los escritores producen y, en estos momentos, a mí me sugiere más lo primero que lo segundo.
Interesante y recomendable novela ganadora del Nadal en 1948.



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