César M. Arconada: La turbina
Antes de terminar Las 7
virtudes, estuve buscando libros de sus autores de los que aún no había
leído ninguna novela. La turbina, de César M. Arconada,
era uno de los títulos que llevaba más tiempo persiguiendo. Tenía localizadas
algunas primeras ediciones que, aunque no eran especialmente caras, tampoco me
atraían lo suficiente como para decidirme por alguna de ellas. Esta edición de Turner también tiene ya unos cuantos
años y viene precedida por un prólogo de G. Santonja. (¿desafortunado? ¿Estos prólogos que cuentan el final del libro no
se pueden tildar de desafortunados?);
hombre cuya trayectoria vital es sin
duda asombrosa…e ilustrativa.
La turbina me ha defraudado un poco,
probablemente porque había disfrutado muchísimo con su relato La humildad.
De hecho, hay párrafos de esta novela que parecen extraídos de aquel relato. O,
mejor dicho, sucede justamente al revés: el relato parece nacer de la novela,
ya que la cronología así lo indica. Aunque casi con toda seguridad Arconada trabajó en ambos textos de
forma simultánea o, al menos, durante un mismo periodo creativo.
Como ya comenté en mi reseña de Las 7
virtudes, Arconada me evoca a Saramago. En este caso, muy
especialmente a La caverna, una novela que, precisamente después de
esta lectura, me han entrado muchas ganas de releer.
La turbina habla del progreso entendido
como sustitución: como la transformación de un mundo mediante el reemplazo de
lo existente por algo distinto. Y ese cambio aparece como un proceso radical y,
en ocasiones, incluso poco razonable. El molino harinero de Hinestrillas,
rentable, necesario y único en el pueblo, va a ser sustituido por una central eléctrica —otro título pendiente
de lectura—. Una central que traerá la luz, un bien que, en apariencia, nadie
necesita y por el que, además, todos deberán pagar.
Pero es evidente que esa luz posee un significado mucho más profundo, aunque también ambiguo. Arconada no adopta una posición inequívoca. Más que dictar un juicio, muestra las tensiones que provoca la irrupción de la modernidad: lo que promete, lo que destruye y el precio que exige a quienes deben convivir con ella. Bajo este punto de vista los personajes son auténticos protagonistas; no solo ellos como ejemplos del mundo rural, poco desarrollado, con nula educación, sino también el paisaje, el entorno, los pueblos castellanos que rememoran, Así, el titulo de la colección en el que Turner incluye esta novela (La novela social) no parece del todo adecuado. Sería más acertado referirse a ella con el complejo término novela lirica. Una novela con cierto costumbrismo, más próxima al impresionismo y a la contemplación.



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