Benjamín Jarnés: El profesor inútil
Cuando
Ortega expuso sus ideas sobre la
novela en 1925 (La
deshumanización del arte e Ideas sobre la novela), algunos jóvenes de entonces
intentaron cambiar la forma de escribir siguiendo su magisterio. Aparece en la
importante Revista de Occidente,
la colección Nova novorum. Publican en
ella poetas, ya míticos, algún autor teatral medio olvidado y prosistas que
también a duras penas son citados si, en el manual o estudio literario, se
trata de las vanguardias: Espina, Jarnés y Salinas.
Quizás
la novela de mayor impacto sea esta de Benjamín Jarnés:
El profesor inútil.
Hace
ya unos días que la acabé y me he quedado con las ganas de volver a empezarla de
nuevo. Durante su lectura, que no es fácil, disfruté de momentos de gran
belleza. Y sé que suena raro lo que acabo de decir. Pero esta “novela” (en la
interesante edición de Austral se
incluyen las primeras reseñas de aquel año (1926),
en las que se cuestiona si se ha de llamar novela
a una obra como esta), no tiene argumento, son diferentes episodios que le
suceden al protagonista y, en algún momento, uno siente estar leyendo unos
pasajes de una gran maestría.
La
edición, que no corresponde a la primera, es una versión que recoge las
diferentes ediciones que Jarnés
realizó. Nos lo va anotando a pie de página y puede que esto no haya sido una
buena idea. Porque creo que se mezclan añadidos, partes eliminadas, formato
diferente de los capítulos y esto genera cierta desorientación.
Una
novela imprescindible para todo aquel que quiera recorrer la novela española de
ese primer cuarto del siglo XX.



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