Claudio de la Torre: En la vida del señor Alegre


 

En alguna lectura sobre las novelas españolas de entre los años 20 y 30 del siglo XX (Edad de Plata), se me apareció En la vida del señor Alegre de Claudio de la Torre. Con ella ganó el Premio Concurso Nacional de Literatura en 1924. Curiosamente pude conseguir un ejemplar de la primera edición en un buscador de libros antiguos y de ocasión. Más de cien años tiene pues el libro, editado por Rafael Caro Raggio. Ha costado algo leerlo, al tener que ir pasando con cuidado las hojas de grueso papel, prácticamente intonsas. Por cierto, el señor Caro Raggio se casó con Carmen Baroja, una de los Baroja, que entre ellos y sus descendientes forman un nutrido grupo de artistas e intelectuales españoles. Queda en la lista de “lecturas pendientes" sus memorias (recuperadas) Recuerdos de una mujer de la Generación del 98.

No suelo reseñar libros de la colección Biblioteca Personal de Jorge Luis Borges porque los que leí no los releo y los pendientes dios sabe si algún día los leeré. Pero sí que tengo un recuerdo nítido de que algunos de ellos tienen un estilo similar, que no se encuentra entre nuestras novelas. Creo que mayormente se trataba de novelas anglosajonas. No sé si es un disparate hablar de estilo anglosajón, pero lo digo porque esta novela de Claudio de la Torre, notable artista canario, me ha recordado a aquellas. Y, si echamos un vistazo a su biografía, todo parece indicar que no es de extrañar por la formación y trayectoria vital de este novelista, poeta, dramaturgo, director de cine y de teatro, hermano de Josefina de la Torre, de la cual leí algún poema en la excelente recopilación Peces en la tierra.

No es de extrañar, por lo tanto, que se nos haga raro leer esta novelita de 1924. No estamos acostumbrados a ese estilo que, lamentándolo mucho, no tengo capacidad para describir. Quizás por el tipo de narrador, especialmente en la primera parte. Aunque en la segunda, situándonos el autor en Londres, ya se posiciona claramente en un ambiente propicio a generar la sensación de la que hablo.

Mr. Brigth, al que le llaman los personajes sevillanos el señor alegre, es un inglés que viene a Sevilla en busca de un buen clima que le ayude a sanar de una herida que le afecta al pulmón, producida en la Primera Guerra Mundial. En Sevilla, los señoritos que le acompañan, intentan continuamente meterlo en líos y reírse del pobre inglés, que no se entera de nada. No sé si en su tiempo la novela causó ciertas sonrisas entre los lectores, pero en mi caso prácticamente ninguna. Porque no está claro que la novela pretenda tener cierto humorismo español (quizás mejor decir casposo). Algo así como decir al mundo mira que son tontos los listos británicos. La cosa va perdiendo la gracia y más bien nos ofrece un retrato cruel de la clase media- alta sevillana, por no decir española. Y como al pobre señor Alegre lo meten en líos de faldas, también queda retratada la situación de la mujer española  de la época.

Interesante.


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