Luis Gonzalo Díez: La barbarie de la virtud
Hacía tiempo que no compartía lecturas. Me refiero a leer junto con otra persona algún libro y, al
final, comentarlo. Lo hice con David
hace unos meses y Melancolía
de la resistencia. Fruto de esa experiencia fue algún acercamiento a T.S. Eliot y también la recomendación de
La barbarie de la virtud. David considera a Luis Gonzálo Díez uno de los pensadores españoles más interesantes.
Y yo, como considero a David un
lector magnífico y de confianza, me he atrevido con este muy interesante ensayo.
La barbarie de la virtud indaga en los orígenes modernos del conservadurismo y del progresismo. Nos sitúa al final del siglo XVIII y, sin que sean los únicos ejemplos que desarrolla, se centra en las figuras de Benjamin Constant y Edmund Burke.
Sin ánimo ni capacidad de comentar todo el libro y la muy buena lectura que hace de la Historia Luis Gonzalo Díez, sí quiero hacer notar la visión general que de ambas posiciones políticas hace. Considera las dos opciones como puntos de vista poco “racionales” al fundamentarse en principios dudosos o, al menos, no verdaderos desde el punto de vista lógico y/o experimental.
Por un lado, los conservadores creen que la “costumbre” sirve como prueba de que lo conocido funciona y corresponde a cierto orden “establecido”. Mientras que los progresistas usan una utopía (imposible de alcanzar cuyo uso como evidencia o garantía de éxito no es válida) como modelo o causa de la necesidad del cambio.
Por otro lado, indaga
también en cómo se usa el lenguaje e incluso la ciencia para dar soporte a
ambas creencias. De tal manera que cualquier planteamiento llevado al extremo
conduce a posiciones peligrosas cuya defensa da origen al título del ensayo.



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