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Por sus frutos se conoce el árbol. Esta frase bíblica, como diría quizás Borges ¿qué no encuentra el lector en la Biblia?, me la digo a mí mismo cuando observo lo que he hecho y así no auto-engañarme más de lo necesario.
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J. Winterson: La niña del faro
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I. McEwan: El placer del viajero
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S. Alexievich: Voces de Chernóbil
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