Carmen Kurz: La vieja ley
Hace un par de años me compré Contemporary Women
Writers of Spain de Janet Pérez. Me parece una buena referencia sobre las
escritoras españolas del siglo XX. No solo en castellano, sino de todas las
lenguas españolas. Los manuales habituales de Literatura española que consulto
suelen hacer muy poca referencia a mujeres. En este libro de Janet Pérez descubrí
a Sofía Casanova,
Carmen de Burgos,
Concha Espina, Eulalia Galvarriato, Elena Quiroga
y a Dolores Medio,
por ejemplo. Ahora, he descubierto a Carmen Kurtz.
Me llamó la atención el
comentario sobre esta novela de Janet Pérez:
Technique can be considered
mildly experimental, as Kurtz utilizes a modified perspectivism. The novel
consists of ten chapters, narrated from the viewpoint of five different
characters: the first four correspond, respectively, to four men who have
varying forms of emotional involvements with Victoria, the protagonist, and the
remaining chapters and epilogue are narrated by her in the first person.
Los cuatro hombres a que hace
referencia son, por orden, Baldomero Font, Ignacio Ochoa, Andrés Lezama y Juanito
Díaz. La novela tiene cuatro primeros capítulos con esos nombres como títulos. En
cada uno de ellos se narra, desde el punto de vista de ellos, su relación con
Vicky (Victoria Iturbe), la verdadera protagonista de la novela. Después
conoceremos la visión de ella de esas historias que es, su vida.
Aunque La vieja ley se
publica en 1956, uno se sorprende de que la permitiesen publicar. En Realismo,
Testimonio Y Censura En La Obra De Carmen Kurtz, de Lucía Montejo,
podemos leer el primer informe de la censura:
“Ataca a la moral en las páginas
9, 19, 20, 43, 86, 149, 163, 176, 196, concretamente. Relato de una inocente
pero amoral jovencita de 20 años cuyos pormenores y sucesivas caídas son luego
narrados por ella misma en una carta que dirige a uno de sus enamorados antes
de marchar a América. Por la inmoralidad de su asunto se ha estimado como no
recomendable su autorización máxime si no se modifican los pasages señalados en
las páginas anteriormente consignadas”
No obstante, Carmen Kurtz “recurrió”
y consiguió que el libro saliese a la venta. Hoy en día es obvio que no
percibimos amoralidad ninguna. Pero sí que presenciamos una interesante
descripción de la sociedad y el efecto de la guerra sobre la familia de la
protagonista. Aunque en algunos momentos la narración se nos hace algo pobre, especialmente
al principio, descubrimos que corresponde, en parte, a la sicología y
personalidad de los protagonistas y su relación con ella. A medida que nos
acercamos al final, nos vamos dando cuenta de la grandeza de la novela. La
relación de Vicky con su padre, con su madre, con su abuela y sus tíos,
es un retrato magistral de la sociedad de entonces. Pinceladas acertadas que
van dejando en nosotros un buen retrato social del momento.
Imprescindible.



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